A. se despertó enojadísimo. El reloj despertador había estado sonando en sus sueños y no lo podía apagar. Entre alivio y disgusto apagó la alarma y regresó a la cama para disfrutar unos minutos más de sueño antes de salir al trabajo.
miércoles, 22 de julio de 2009
El despertador que no funciona mientras sueñas
lunes, 20 de julio de 2009
Una nueva compañera
viernes, 17 de julio de 2009
A tu lado habrá alguien que te morderá tiernamente un pecho
A. se despertó al lado de una mujer de belleza etérea. Se frotó los ojos para distinguir mejor su forma y no pudo creer que una figura tan magnífica, delicada y bella compartiera la habitación con él.
- ¡Qué hermosa se ve! –A. se dijo. –Tan tierna y hostil, tan protegida y desnuda. Quisiera abrazarla por la espalda, respirar bajo la locura de sus cabellos castaños y quedar hipnotizado por su fragancia, pasar mi mano por su cuello delicado, acariciarle un pecho, tocar su vientre... ¡y atravesar sus caderas y recorrer la infinidad de sus piernas kilométricas!
Siguió publicando en voz baja sus deseos, esperando que la mujer se despierte y que, ablandada por el silencioso discurso teñido de pasión y ternura, sea ella quién lo invite a realizar sus deseos.
La mujer no despertó. A. no pudo cerrar los ojos y volver a dormir.
