miércoles, 22 de julio de 2009

El despertador que no funciona mientras sueñas

A. se despertó enojadísimo. El reloj despertador había estado sonando en sus sueños y no lo podía apagar. Entre alivio y disgusto apagó la alarma y regresó a la cama para disfrutar unos minutos más de sueño antes de salir al trabajo.

lunes, 20 de julio de 2009

Una nueva compañera

A. se despertó, apagó la alarma del despertador y se vistió en la oscuridad. En su visita matutina al baño encontró una protuberancia de grandes dimensiones situada en la punta de su nariz.

-¿Veintitrés años y todavía me pasa esto? -se dijo. Se lavó la cara como todas las mañanas, se cepilló los dientes, se aplicó cera para el cabello y se largó al trabajo azotando la puerta.

viernes, 17 de julio de 2009

A tu lado habrá alguien que te morderá tiernamente un pecho

A. se despertó al lado de una mujer de belleza etérea. Se frotó los ojos para distinguir mejor su forma y no pudo creer que una figura tan magnífica, delicada y bella compartiera la habitación con él.

- ¡Qué hermosa se ve! –A. se dijo. –Tan tierna y hostil, tan protegida y desnuda. Quisiera abrazarla por la espalda, respirar bajo la locura de sus cabellos castaños y quedar hipnotizado por su fragancia, pasar mi mano por su cuello delicado, acariciarle un pecho, tocar su vientre... ¡y atravesar sus caderas y recorrer la infinidad de sus piernas kilométricas!

Siguió publicando en voz baja sus deseos, esperando que la mujer se despierte y que, ablandada por el silencioso discurso teñido de pasión y ternura, sea ella quién lo invite a realizar sus deseos.

La mujer no despertó. A. no pudo cerrar los ojos y volver a dormir.

miércoles, 8 de julio de 2009

La caída

A. se despertó con dolor de cabeza. Al ponerse de pie resbaló aparatosamente cayendo sobre el mismo colchón donde yacía unos instantes antes.

(El colchón está manchado de saliva, semen y vómito.)

No intentó levantarse de nuevo, ni mucho menos ir a trabajar.

lunes, 6 de julio de 2009

El negro David

A. se despertó luchando por no olvidar los detalles de un sueño en el cúal él no formaba parte y se le hacía muy raro. Buscó su teléfono celular y al encontrarlo abrió la aplicación de grabación de voz. La luz que emitía la pantalla le hizo olvidar algunos detalles del sueño, pero todavía conservaba su esencia.

Encendió la grabadora y comenzó a hablar en voz baja, como si fuera a haber alguien que le fuera a escuchar. Con una voz modorra y llena de silencios emitió el reporte. Establecía que, en su sueño, un grupo de jóvenes negros y una joven blanca buscan a un tal David. Este personaje jamás apareció en el sueño, sin embargo A. creyó que su existencia era obvia y que, al otorgarle una naturaleza misteriosa y sombría, no había menor duda de que David era uno de los jóvenes de origen africano.

En una escena dónde buscaban a David, extrañamente tuvieron que abrir el cuerpo de un gato moribundo en busca de su arteria principal. Entre sangre y vísceras llegaron hasta el delgado filamento fácilmente confundido con un cordón de color rosa rojizo. Hicieron un corte y no salió ni siquiera una gota de sangre de la arteria. El gato seguía vivo, pero respiraba con pesadez. Se deshicieron de un coágulo y luego ataron la arteria como si fuera nudo de agujetas. Cerraron al gato y este se despertó de un brinco y luego les agradeció a sus cirujanos.

-Gracias negros -dijo el gato y salió del quirófano que no era más que un cuarto tan blanco y pulcro que la piel de los jóvenes destacaba con una facilidad aterradora.

-David era uno de ellos -dijo A. a la grabadora. -Pero los demás no lo saben, y el finje estar buscándose a sí mismo para despistarlos a todos. Lo que está haciendo no tiene sentido. Algo tiene que estar escondiendo y tarde que temprano los demás lo descubrirán. Es sólo cuestión de tiempo.

A. terminó la grabación, visitó su cuerpo desnudo y se preparó para ir al trabajo.

viernes, 3 de julio de 2009

Conversación matutina

A. se despertó con la voz de un francés.

-T'es fan de Pink Floyd, toi ? -dijo el hombre cincuentón, chimuelo, de dientes amarillos/cafés y de uniforme de pompier.
-Ouais -A. traía una camiseta con la leyenda de Pink Floyd, lo cuál había atraído la atención del hombre.
-T'as quelle âge, toi ?
-Vingt-trois ans.
-Putain ! T'es très jeune -y A. guardó silencio.

Lo acababan de despertar de su sueño dónde caminaba en un campo de flores de varios colores y un gato bailaba al ritmo de The Polyphonic Spree. A. tocaba un pandero y el gato bailaba y bailaba mientras pétalos volaban por todos lados.

-Shine on you crazy diamond - dijo el francés. - C'est mon chanson préférée - y empezó a hacer movimientos con los brazos como si tuviera una guitarra.
-La mienne aussi - respondió A. sonriendo.
-Ça fait du bien savoir qu'il y a des jeunes qui écoutent Pink Floyd.
-Y en a, monsieur, je vous assure.

Siguieron platicando el resto del viaje. El hombré contó cómo había ido a ver a Pink Floyd cuando era joven y que había sido el mejor concierto de su vida. También de cuando su hija le mostró un mix de Shine on you crazy diamond y que no le gustó. Después pasaron a temas diversos, como de que cuando él era niño sus papás se unieron a la huelga del 68 y no fue a clases por un buen tiempo.

A. no dejó de sonreír mientras el hombre le contaba su vida. Sin embargo, una parte de él deseaba que se callase.

"Sólo quiero seguir durmiendo", pensó.

jueves, 2 de julio de 2009

El espectador

A. se despertó y se dio cuenta de que tenía una erección en su pene. Empezó a acariciarlo y frotarlo.

Pensó: "Mi pene, morado y palpitante, lleno de pasión e intensidad, tiene que conformarse con ser acariciado con mi mano temblorosa, pues no hay mujer alguna que se atreva a tocarlo después de verme a los ojos y escucharme hablar".

Para después agregar: "Parece que hay algo increíblemente simple y natural en los demás, que aún y por más que intente descifrar o aparentar no podré entender. Veo el juego y lo analizo, pero no sé cómo jugarlo".

Después, su pene eyaculó y no él. Se quedó callado y se acurrucó entre almohadas y sábanas y trató de conciliar el sueño sin encontrarlo durante el resto de la noche.