A. se despertó en una habitación nueva. El suelo era de duela y olía a pintura fresca. Su cuerpo enclenque se levantó con dificultad. Encontró sus pantalones encima de una maleta. Se los puso. Abrió la puerta y entre perros ladrando, canarios cantando y el teléfono sonando dijo: "Buenos días mamá".
lunes, 31 de agosto de 2009
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