martes, 30 de junio de 2009

Salgamos de aquí

(El silencio de la escena es escalofriantemente doloroso, hasta que es roto súbitamente por el golpeteo de una escoba.)

A. se despertó al sonido de la femme de ménage barriendo la habitación conjunta.

(A. está desnudo. En su habitación sólo hay: una cama con sábanas y almohada blanca, una silla con un pantalón de mezclilla y una camiseta con la la imagen de un gato y un escritorio dónde reposa una computadora portátil, unas llaves, un cenicero, unos cigarros, un guante de látex y un teléfono celular.)

A. se sienta en el borde del colchón. Se queda pensando por un par de minutos dónde está y qué es lo que hará. Se levanta. Toma su ropa e introduce su cuerpo desnudo en los pantalones y la camiseta (no al revés). Entra al baño.

(La sala de baño es pequeña y enteramente blanca. En el lavabo se puede encontrar lo siguiente: un cepillo de dientes blanco, una pasta de dientes, cera para el cabello, jabón líquido para la cara y jabón en barra para las manos; no hay papel higiénico ni toallas.)

A. abrirá la llave y esperará a que el agua esté tibia. Meterá su rostro entero en el lavabo. Se aplicará su jabón para el rostro y después se secará con su camiseta. Se cepillará los lentes con paciencia y aplicará cera en su cabello.

-Salgamos de aquí -se dice A. a sí mismo.

Tomó sus llaves y su cartera. Mete sus cigarros en su bolsillo junto con su celular. Abrirá la puerta y dirá: -¿Adónde voy?

(Afuera: un pasillo larguísimo.)

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