Huye persiguiendo un sueño que quizás vaya a resultar ser un total fracaso. Y decimos "huye" porque tampoco quiere estar en su ciudad. No quiere estar cerca de ella. Ya había huido una vez por ella, con la diferencia de que antes huyó de sus sentimientos indecifrables hacia ella y ahora huye de la supuesta contradicción del rechazo que ella le dio.
No para de pensar en ella y le duele. Se siente parcialmente usado emocionalmente. Se había prometido no dejarse aprovechar por una mujer desde la última vez. Pero tampoco le quiere decir todo eso, no quiere hacerla sentir mal.
Se quiere ir porque ya no se soporta a sí mismo, no soporta la contradicción jocosa de su condición, no soporta verla a ella enamorada de chicos que (según su sumo egocentrismo) son una copia mala de él.
Sin embargo la va a extrañar y va a pensar en ella día y noche por días. Y lo entristecerá cuando trate de buscarla por internet y tengan conversaciones lentas y vacías tan naturales de este medio. Extrañará la calidez de su sonrisa y su habilidad por hacerlo sentir bien con cosas absurdas.
"Todo o nada" A. se dice a sí mismo. Bien tonto, bien infantil, bien pinche puñetas de mierda.

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