Ya no trabaja donde trabajaba antes. Se salió. Tuvo el sueño de regresar a París y en el último instante se echó para atrás. Ya había dejado su empleo y arreglado sus papeles. Miró hacia atrás y pensó alguna pendejada como "pero algo me falta terminar aquí". ¡Qué pendejo!
Ahora bebe cerveza y escribe sus pensamientos. Extraña a la chica que siempre ha querido, esa que vive a unos cuantos minutos de su casa, la hermana de su mejor amigo, la niña chiflada que no puede tener y lo vuelve loco. Días antes relató a un amigo de como "le encanta hacerla enojar, sólo para molestarla". Qué sano. Un disque hombre con mentalidad de niño. Justo lo que el mundo necesita.
Frecuentemente se pregunta si su existencia beneficia al mundo más de lo que lo daña. En muchos sentidos su impacto es más negativo que positivo. Digo, sí hay uno que otro loco que aprecia a A. al grado de decírselo, pero sigue siento totalmente insignificante a gran escala. Se pregunta esto todo el tiempo, pero todo termina con una leve insatisfacción acumulable.
En fin. Sí. No tiene nada que hacer. Entonces se pone a ver re-runs de series de televisión que ya ha visto. Ve comentarios chistosos en internet. De sus amigos ya nadie lo quiere pelar. Nadie quiere tomarse el tiempo para platicar con él porque saben qué hablará de tonterías o hará sentir mal a los demás quejándose e insultándose a sí mismo.

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